Modelado
El modelado es el equilibrio entre la iluminación difusa y la direccional. Se trata de una propiedad de la luz que hace que un objeto iluminado resulte natural, ni demasiado suavizado ni demasiado marcado o iluminado de forma abrupta. El aspecto general de un espacio interior se refuerza cuando sus características estructurales, así como las personas y los objetos de la estancia, se iluminan de modo que las formas y las texturas se presentan nítidas y agradables.
Esto sucede cuando la luz procede predominantemente de una dirección. Las sombras que son necesarias para un buen modelado se forman entonces sin confusión. Por lo general, la iluminación no debe ser excesivamente direccional, ya que ello puede producir sombras muy marcadas y abruptas. Tampoco debe ser excesivamente difusa, porque los objetos y el espacio se perciben entonces como demasiado apagados y anodinos, y se torna difícil percibir la sala y sus detalles.
A fin de lograr unos buenos resultados de modelado, es necesario controlar la relación entre la iluminancia cilíndrica y horizontal en el plano de referencia. Para una colocación uniforme de las luminarias, un valor de 0,3-0,6 indica un buen modelado. Los valores de la iluminancia cilíndrica y la iluminancia horizontal deben calcularse y comprobarse en los mismos puntos de medición.